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EL CLORO EN EL MUNDO
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La vida en la tierra comenzó en los océanos salados y casi toda la vida sobre la tierra todavía necesita sal para sobrevivir. Demasiada cantidad de sal es un veneno mortal, pero la insuficiencia de ella también es mortal. Nuestra sangre contiene sal, nuestro estómago utiliza ácido clorhídrico - derivado de la sal - para la digestión de los alimentos. Y cuando nos ataca una bacteria, los glóbulos blancos producen un potente agente clorante y oxidante a partir de la sal: hipoclorito para matar a los invasores.
La mayoría de grupos ecologistas, niegan o subestiman el volumen del cloro orgánico que produce la naturaleza : hasta ahora se han encontrado alrededor de 1.500 compuestos orgánicos de cloro en, o producidos por, diferentes especies. También las dioxinas, los PCBs y otras substancias que, según ellos, deberían eliminarse de la tierra como consecuencia de incendios forestales naturales. Algunas veces, las cantidades son bastante elevadas. En la descomposición de la madera por los hongos y mohos intervienen compuestos orgánicos clorados, cuyo resultado es una cantidad de residuos clorados, principalmente clorofenoles. La concentración de compuestos orgánicos clorados en el suelo de los bosques es, por lo tanto, siete veces mayor que la permitida por la legislación de los Países Bajos!
En la naturaleza, de los clorofenoles a las dioxinas no hay más que un pequeño paso: muchas bacterias producen peróxido de hidrógeno, el cual realiza dicho paso. De este modo, sabemos que la cantidad media de dioxinas en el suelo de los bosques es mayor que la que hay en las áreas muy urbanizadas o industriales - excepto en algunos puntos críticos - y mucho mayor que la que se encuentra en campo abierto y en los prados.
Hay mucha resistencia a la utilización de los incineradores de desechos. En realidad, el incinerador peor equipado produce, en la descarga de gases, aproximadamente la misma cantidad de dioxinas que la que había en los productos a incinerar, si bien éstas descargas se concentrarán en las zonas próximas. Por el contrario, un incinerador bien equipado reduce de cien a mil veces la cantidad de dioxinas.
Por otra parte, los compuestos biológicos obtenidos de la mezcla de las basuras domésticas o desechos líquidos orgánicos, triplica la cantidad de dioxinas... En el caso del papel y el cartón, el volumen de dioxinas aumenta en el transcurso de su vida, incluso cuando éstos se fabricaron con pasta de papel elaborada sin cloro al 100%. Así, el papel reciclado contiene dioxinas en una proporción de decenas a cientos de veces más elevada que el papel nuevo.
Alrededor del 60 % de todas las actividades químicas utilizan cloro, ya sea de manera directa o indirecta. Esto no es así por casualidad, sino porque en numerosos casos el cloro actúa como fuente de energía. Es un elemento muy reactivo que posibilita reacciones que de otro modo utilizarían más energía, más recursos no renovables, producirían más residuos (peligrosos), más contaminación, sería menos seguro para los trabajadores y/o usuarios y darían una calidad inferior a un precio más elevado.
El cloro se emplea para fabricar más de 10.000 productos; se puede decir que en torno al 95 % de todos los productos de consumo, se han fabricado en cierto modo con cloro. Para que se pueda hacer una idea de sus usos:
Los que desean que desaparezca el cloro de la industria, desconocen las consecuencias de lo que están proponiendo, o las saben y su objetivo es ir más allá del empleo del cloro: esas personas quieren que se cierren todas las fábricas (de productos químicos), tanto si eso es bueno
para la naturaleza y/o para la humanidad, como si no lo es.
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Está en el nivel uno de las páginas Clorofilos.
Creación: 10 de marzo 1996.
Última actualización: 6 de junio de 1998.

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